Como te comenté en el artículo Diferencias entre mentoria, consultoría y coachingg, ahora estoy inmersa en un entrenamiento fascinante: «Programa de Echar Pa’lante Virtual Entrepreneurial Mentoring», en colaboración con Thunderbird School of Global Management. Esta semana trabajamos el módulo 2 «Cómo ser mentor», y quiero compartir contigo —educador, consultor o líder de programa— algunos aprendizajes clave que te pueden ayudar si estás considerando crear un programa de mentoría empresarial – o convertirte en un [mejor] mentor. Porque sí, formar mentores (y mentees) efectivos no es tan simple como emparejar gente “chévere” con empresarios novatos.
Te recomiendo mi artículo: ¿Qué es una incubadora de negocios?
6 claves para que la relación empresarial «mentor-mentee»
1. La mentoría no es para cualquiera (y eso está bien)
Algo que me encantó del módulo es cómo se subraya que la mentoría empresarial es una experiencia de aprendizaje, no una relación jerárquica. El mentor ideal no es solo alguien exitoso. Es alguien con tiempo, disposición, y sobre todo, habilidades de comunicación. Además, la “química” entre mentor y emprendedor es más importante de lo que muchos creen. ¿Confían el uno en el otro? ¿Se parecen en valores y visión? Eso cuenta muchísimo.
De hecho, uno de los factores críticos de éxito en la mentoría empresarial es que mentores y mentees perciban similitudes entre ellos. Esto ayuda a construir confianza, apertura y una relación más auténtica.
2. ¿Mentoría psicológica o de carrera? ¡Depende!
Algunas de las tareas más importantes de un mentor son: celebrar incluso los logros más pequeños, identificar riesgos potenciales y fomentar la experimentación. Aquí hay una joya del módulo: no todas las mentorías son iguales. Las más efectivas tienen dos funciones:
- Función psicológica: apoyo emocional, motivación, validación.
- Función de carrera: conocimientos técnicos, acceso a redes, retroalimentación dura pero constructiva.
Es importante mencionar que la función relacionada con la carrera ha demostrado estar positivamente vinculada al desarrollo profesional, adquisición de habilidades gerenciales y acceso a redes. Pero no necesariamente con la autoconfianza o la resiliencia. Eso es un dato clave para estructurar mejor los objetivos de un programa de mentoría empresarial.
En etapas tempranas de un negocio, los emprendedores necesitan más apoyo emocional. Pero cuando están escalando o validando, lo que realmente les impulsa es acceso a redes y consejos estratégicos. Timing es todo.
3. La preparación del mentee (quien recibe la mentoría) es clave
Sí, tú puedes tener mentores brillantes, pero si tu emprendedor no llega preparado, puntual o con preguntas claras, la mentoría se vuelve conversación de café. El módulo enfatiza que los emprendedores deben ser activos, responsables, y saber qué quieren aprender. Nada de llegar con los brazos cruzados esperando que el mentor les resuelva la vida.
Por eso, la preparación del mentee es uno de los factores más importantes para el éxito del proceso de mentoría. No se puede dejar al azar. Hay que entrenarlos y guiarlos desde el inicio.
4. El mentor no es Google
Otra frase que me encantó: “El mentor no te da las respuestas. Te hace las preguntas correctas.”
Un mentor efectivo desafía ideas, provoca experimentos, y guía sin imponer. A veces eso implica decirte lo que no quieres oír. ¡Y eso está bien! De eso se trata crecer.
Aquí viene otro punto clave: un mentor mal informado o no preparado puede decepcionar, sí, pero no necesariamente dañar el emprendimiento. Aun así, es mejor prevenirlo con una buena selección y capacitación de mentores.
5. ¿Match perfecto? Mejor orientación que imposición
El módulo nos recuerda que aunque es importante guiar el proceso de emparejamiento entre mentor y mentee, forzarlo puede ser contraproducente. ¿Mi consejo? Diseña espacios para que se conozcan, evalúen afinidad y decidan si hacen “clic”. Recuerda, la confianza no se impone.
Un buen programa considera como factor crítico de éxito la estrategia de asignar a cada mentee un solo mentor, con quien construyan una relación clara y estructurada.
Por ejemplo – según el modelo Lean Startup, una empresa sigue siendo una startup mientras no haya validado su modelo de negocio y comience a vender – así que el mentor asignado a un startup lo más seguro no es el mismo asignado a un negocio que ya está en la etapa 3, Escalamiento y Eficencia.
Los desafíos que enfrentan los emprendimientos en etapas tempranas son diferentes a los que enfrentan las empresas en crecimiento. Esto se debe a que las empresas en etapa temprana están enfocadas en validar su modelo de negocio, mientras que las empresas en crecimiento buscan escalar sus ventas. Un mentor siempre debe comenzar evaluando la situación actual de la startup, y una de las informaciones clave que debe identificar es en qué etapa del ciclo de vida se encuentra la empresa.
6. El programa debe tener estructura (pero también flexibilidad)
Debido a los constantes cambios del mercado, tanto mentores como emprendedores deben prepararse siempre con una agenda con puntos a discutir. Un buen programa de mentoría empresarial necesita:
- Diagnóstico inicial del negocio del mentee.
- Metas claras y medibles.
- Matching de mentor-mentee segun la etapa del negocio
- Reglas de juego establecidas.
- Roadmap (hoja de ruta) con prioridades, pero espacio para adaptarse.
- Evaluaciones periódicas y momentos de celebración.
Y, por supuesto, no puede faltar una buena estrategia de selección de mentores adecuados y formación inicial para los mentees para que entiendan el proceso de la mentoria ¡Ese es el corazón del éxito del programa!
¿Y tú?
¿Eres educador o diriges un programa universitario o comunitario? ¿Estás pensando crear un programa de mentoría empresarial o convertirte en mentor/a?
Si te interesa que diseñemos juntos una experiencia formativa o un programa piloto en tu universidad o centro, escríbeme. ¡Estoy más que lista para compartir lo aprendido y co-crear algo de alto impacto!





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