En el primer encuentro por Zoom de la certificacion que estoy tomando online, Dirección de Incubadoras, Aceleradoras y Centros de Desarrollo Emprendedor, tuvimos 25 participantes de distintos rincones del mundo hispanohablante: Perú, Chile, México, España… ¡Una verdadera comunidad emprendedora global!
La presentacion que brindó la profesora Gabriela Bengochea estuvo lleno de oro puro para cualquier universidad, organización, educador o profesional que esté interesado en crear su propia incubadora de empresas o diseñar programas educativos para emprendedores.
Como compartí en el artículo ¿Qué es una incubadora de negocios?, una incubadora no es solo un espacio físico donde los emprendedores reciben mentoría o asesoría. Es una organización con propósito: la creación y sostenibilidad de empresas viables e independientes. Suena lógico, pero muchas veces olvidamos que el objetivo final es que los emprendedores salgan del nido financieramente saludables.
Y por cierto, hay incubadoras “con paredes” y “sin paredes” (sí, leíste bien). Las primeras tienen instalaciones físicas, mientras que las segundas operan de forma remota, ofreciendo servicios sin que el emprendedor tenga que estar presente.

Las 3 fases clave de una incubadora de negocios
El proceso de incubación tiene sus etapas, y aquí es donde se pone interesante:
- Pre-incubación: Se gesta la idea, se valida el modelo de negocio, se trabaja el pitch y se revisa la viabilidad.
- Incubación: Se acompaña en la planificación, arranque, gestión y ventas.
- Post-incubación: Se da seguimiento y se consolida la operación.
Cada una de estas fases tiene su propia energía, y las incubadoras que funcionan bien entienden esto como un ciclo vivo y en constante evolución.
¿Qué servicios ofrecer en una buena incubadora?
La presentación menciona una frase clave: “una incubadora es una empresa cuya empresa es hacer empresas”. Para eso, debe ofrecer servicios que generen valor directo e indirecto, como:
- Asesoría personalizada y especializada
- Redes de contacto y vinculación
- Capacitación en temas como diseño de modelos de negocio, innovación y validación
- Espacios compartidos (coworking)
- Apoyo para acceder a financiamiento (desde capital semilla hasta venture capital)
Una incubadora también debe tener claro a quién quiere incubar: ¿Emprendedores tradicionales? ¿Innovadores tecnológicos? ¿Negocios con impacto social?
Te recomiendo mi artículo: El emprendimiento según el reporte Global Entrepreneurship Monitor 2024 (descarga)
Aquí viene lo bueno para los que trabajamos con instituciones educativas. Muchas universidades aún no han entendido completamente su rol en el ecosistema emprendedor. Sin embargo, en América Latina ya hay universidades que se han puesto las pilas y están integrando la ruta emprendedora en sus planes:
Talleres de ideación
Hackathones
Bootcamps
Titulación por medio de incubadoras (¡sí, leíste bien!)

Si una universidad quiere preparar a sus estudiantes para un futuro incierto, el emprendimiento no puede estar ausente. No se trata solo de “crear empresas”, sino de formar personas creativas, resilientes, con pensamiento crítico y capaces de adaptarse a cualquier entorno laboral.

¿Por dónde empezar?
Si estás leyendo esto y te estás preguntando “¿y cómo monto una incubadora en mi universidad, centro o municipio?”, aquí te dejo lo básico que estoy aplicando desde ya:
- Define a quién vas a servir: ¿Qué tipo de emprendedores quieres apoyar?
- Diseña tu propuesta de valor: ¿Qué servicios vas a ofrecer y cómo se diferencian?
- Crea alianzas estratégicas: Universidades, fondos, agencias de gobierno, mentores, etc.
- Desarrolla una ruta de incubación clara: Desde la ideación hasta la post-incubación.
- Evalúa constantemente: Tus indicadores deben estar vinculados al impacto real.

Este es solo el comienzo. En próximos módulos vamos a profundizar más en la gestión, la medición del impacto, la sostenibilidad financiera, y más. Pero ya con este primer encuentro y el contenido de la presentación, tengo muchísimas ideas nuevas que estoy deseando poner en práctica.
Si te interesa saber más, colaborar o estás pensando en lanzar un programa de incubación en tu universidad o municipio, ¡escríbeme! Estoy convencida de que juntos podemos formar ecosistemas emprendedores sólidos, inclusivos y transformadores.
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Una incubadora no es solo un espacio físico ni un curso suelto. Es una estructura viva, que educa, conecta, desafía y apoya a quienes quieren crear empresas con propósito. En mi caso, esto apenas comienza. Seguiré compartiendo más aprendizajes a medida que avance en la certificación.
¿Te gustaría que diseñemos juntos un programa de incubación para tu comunidad o universidad? Escríbeme. Estoy lista para colaborar.





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